Jordi Vilà
He sido profesor de Matemáticas pero, básicamente, mi vida profesional ha estado ligada al mundo de la informática y la innovación.

Trabajé durante unos años en Apple (Cupertino y Folsom) como ingeniero. También he participado en la creación de dos startup en el Silicon Valley: Big Business y Powerschool.
Powerschool es una plataforma internet en la que participé en sus inicios como socio fundador y co-autor a partir de una propuesta de un colega con el que había trabajado en la primera startup a mediados de los años 90. PS fue pionera en su campo (los sistemas de gestión de escuelas de secundaria, denominados SIS) y actualment es el líder del sector en el mundo. Está desplegada en 80 países y cuenta con 48 millones de estudiantes usuarios.

Las TIC han sido para mi una puerta de entrada a mundos y campos completamente desconocidos. Esto ha tenido como consecuencia el haber vivido una vida profesional muy interdisciplinar, cambiando a menudo de proyectos y de roles. Así pues, he ido alternando diversos cargos directivos con otros proyectos donde he realizado estrictamente una labor de ingeniero. Entre los primeros, conservo un recuerdo muy especial de la responsabilidad del departamento de informática de Ovideo Bassat, la empresa que tuvo a su cargo la creación y la producción de las Ceremonias de los Juegos de Barcelona92, tanto por lo que estas ceremonias representarían para Barcelona y la historia de los Juegos Olímpicos como por el hecho de haber tenido el privilegio de trabajar codo con codo con uno de los grupos humanos más creativo y brillante con los que haya tenido la oportunidad de hacerlo en toda mi carrera.


Otras experiencias en cargos directivos han sido el de director de Informática de un banco suizo en Basilea, el de director de Innovación de la Corporación Sanitaria del Parc Taulí de Sabadell y el de director de Sistemas de ALG, una consultora de ingeniería del transporte de Barcelona especializada fundamentalmente en el sector aeronáutico donde me fue encomendada la tarea de poner en marcha un departamento de Inteligencia Artificial capaz de asumir el desarrollo de sistemas expertos en la ayuda a la toma de decisiones en tiempo real. Un ejemplo fue el software que regula la flota de autobuses municipal de Barcelona.
Al terminar mis estudios de Física en la Universidad de Barcelona, trabajé como profesor. Entre otros centros en la UB, el Instituto de Estudios Norteamericanos de Barcelona y durante ocho años como profesor de Matemáticas y Lenguajes de Programación para Phillips Academy (Andover), escuela privada de Massachussets. Andover, fundada en 1778 (el Presidente George Washington envió sus sobrinos a estudiar allí) es una de las más prestigiosas escuelas de los Estados Unidos ( la mejor valorada según Business Insider el año 2016 ) y, a pesar de que el presidente Bush ha sido uno de sus alumnos (Humphrey Bogart lo fue también aunque fue expulsado!), para mí ha sido un honor el haber formado parte de tan respetada institución.
Actualmente es un hecho que llevamos en la mano teléfonos inteligentes con una capacidad de proceso equivalente a la de los grandes superordenadores de mediados de los años 80. Por ejemplo, la capacidad de proceso de un iPhone del año 2018 es comparable a la de un Cray -2 el cual, con un precio alrededor de los 30 millones de dólares (en términos equivalentes en 2017), era la referencia de los superordenadores en 85. La vertiginosa velocidad con la que hemos visto evolucionar el mundo de la informática seguramente no es comparable con ninguna otra ciencia. Para mí ha sido emocionante haber podido vivir esta historia durante las casi últimas cuatro décadas como profesión.

En mi caso, el interés por la informática se despertó durante los dos últimos años de la carrera (estudié Astrofísica) cuando aún (años 70) tener la posibilidad de acceder a un terminal de ordenador estaba sólo al alcance de unos pocos elegidos. Escribir un programa entonces consistía en encerrarse en una habitación de la facultad (compartida con los químicos del edificio y, por tanto, haciendo la correspondiente cola para poder acceder a ellos!) donde se encontraba una gigantesca máquina de perforar tarjetas, teclear el código escrito en el lenguaje científico FORTRAN, introducir las tarjetas perforadas en una caja de zapatos y desplazarse hasta el Centro de Cálculo de otra universidad, la UPC, entregarlas en una ventanilla y recoger el listado de los resultados (si era el caso!) al cabo de uno o dos días. Evidentemente, si se encontraban errores el proceso y el ciclo de viajes se repetía indefinidamente. Se debe haber vivido esto para comprender el impacto que supuso la aparición de los primeros ordenadores personales para alguien que ya había sido cautivado por la programación y la consiguiente capacidad de poder interactuar directamente con los mismos para resolver problemas. De todos modos, el hecho de que me terminó cambiando la vida, en el año 84, fue la aparición del Macintosh. Pude disponer de uno de los primeros facilitado por la escuela para la que me encontraba trabajando de profesor en Estados Unidos. Empecé a escribir programas educativos para las clases de Matemáticas hasta que al cabo de pocos años decidí cambiar de profesión para dedicarme a escribir programas para el Mac. Desde entonces, de una manera u otra he estado vinculado a Apple, hasta el punto de que terminé trabajando en la empresa en California, aceptando una oferta personal del propio Steve Jobs.

Como profesional independiente he desarrollado proyectos de software para la Generalitat de Catalunya, el Ayuntamiento de Barcelona, la Fundación la Caixa (Museo de la Ciencia), la Feria de Barcelona, el COOB92 o para empresas como Carburos Metálicos, o Top Cable, entre otras. Por ejemplo, el software que utilizó el IMPU del Ayuntamiento de Barcelona para la gestión financiera de la construcción de las Rondas de Barcelona, el software que usó el Museo de la Ciencia de Barcelona (hoy Cosmocaixa) en sus inicios para la gestión de su Servicio Pedagógico, un software de integración de video con la base de datos de los centros penitenciarios de la Generalitat, un software de venta de entradas para el Ayuntamiento de Barcelona incorporando, de manera innovadora en su momento, un editor de patios de butacas, o un software de eye-tracking (detección del movimiento de la pupila del ojo) que al menos hasta hace pocos años todavía se podía ver en el Museo de la Ciencia de San Sebastián.

Quiero expresar aquí mi reconocimiento a una plataforma de desarrollo que me dio la capacidad de poder trabajar en estos proyectos. Se trata de
4D o 4th Dimension. Fue creado en 84 por un joven francés, Laurent Ribardière y todavía hoy se mantiene en el mercado como empresa independiente. A pesar de ser una gran desconocida para el gran público representó en su momento una gran innovación disruptiva en el desarrollo de aplicaciones de bases de datos relacionales. En concreto fue la primera RDBMS gráfica (1985), el primer RDBMS de 32 bits (1987), el primer RDBMS cliente-servidor integrado (1992), el primer RDBMS multiplataforma (Mac y Windows) con el mismo código (en el año 95!) y fue el primer sistema de desarrollo Web con front-end y back-end integrado de manera dinámica. Apple intentó integrar 4D a su sistema operativo a mediados de los 80 pero debido a las protestas de empresas como Ashton-Tate (intentaban desarrollar dDBase para Mac) debieron desistir. Esto tuvo como consecuencia que el iconico Guy Kawasaki, muy reconocido en el mundo de la innovación, que en aquel momento era vicepresidente de Apple presentara su dimisión convirtiéndose inmediatamente después en el primer CEO de la subsidiaria de 4D en Estados Unidos. Una de las características que siempre me atrajo de 4D fue la capacidad de integrar dentro de la órbita de su colectivo de desarrolladores profesionales de todas las disciplinas. No necesariamente del mundo de la ingeniería de software como, por ejemplo, el profesor Carlo Rubbia, del CERN, premio Nobel de Física. Me siento orgulloso de haber formado parte de este grupo de profesionales de gran talento de mundos tan diferentes.

4D se ha utilizado como herramienta de desarrollo de aplicaciones en empresas tan importantes como Boeing, Prudential o Lockheed & Martin en Estados Unidos y fue la herramienta que se utilizaron básicamente para desarrollar las aplicaciones que ayudaron a crear y producir las Ceremonias de los Juegos Olímpicos de Barcelona. Por primera vez en unas ceremonias olímpicas se empleo intensivamente la micro-informática. Como ejemplo, el desfile de los atletas se preparó con una simulación por ordenador, se gestionaron los ensayos, involucrando más de 15.000 voluntarios, transporte, catering, vestuario, protocolo y también, dentro de la coreografía de la pieza de la Fura se usó un
programa creado desde cero para generar la producción de los mosaicos que desplegaron los espectadores en la grada. El artista, Antoni Miralda, autor de los mosaicos, los dibujó directamente sobre la pantalla de un Mac la que mostraba la distribución de sillas del estadio. Por primera vez se diseñó por ordenador un mosaico para un evento en un estadio.